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Textos musicales para La Sexta Cuerda

CRÓNICA – Poncho K en Logroño: conquistando capitales… de provincia.

Desde que en el 2017 publicara “11 palos” Poncho K, cantautor eléctrico, no giraba con un nuevo compendio de canciones bajo el ala. Después de la pandemia y del proyecto “Hijos de Nacho Vidal”, Alfonso Caballero presentaba Calíope, musa de la elocuencia y octavo largo del artista, en la Sala Fundición de Logroño. Una sala que ya le era conocida, puesto que también hizo parada en la gira del 2018, cuando el recinto de conciertos se denominaba Biribay. En Logroño, el sevillano estuvo bien acompañado por los músicos de Malsujeto Edu Vidal (al bajo), José Taberner, Taber (a la guitarra), y Enrique Hernández, Kuero (a los teclados), más Santi Serrano (a la batería), para ofrecer un concierto rumboso y punzante siempre, a ratos de misa genital y abstracta.

Después de más de 20 añazos de carrera, el repertorio de Poncho K da para quemar rueda desde el minuto cero y aguantar la energía hasta el final. El concierto se abrió con el erotismo coreado de Arrebatos de Primavera, single de “Caballo de Oro” (2013) y tapa bien abierta del hechizo. Inmortal, primera muestra de Calíope, gritó desde el tatuaje del pecho de su cantante, endurecida como un hijo de Nacho Vidal. El gallo de la veleta (“11 palos”, 2017) y De ninguna parte (“Caballo de Oro”), mantuvieron el ritmo como amor que no da respiro, hasta uno de los estribillos más gritados como es el exabrupto flamenquillo de Borracho de la Madrugá (“Cuantovaqueré”, 2005). Da igual la voluntad enmadejada que tengan las letras de Poncho K, porque entre el festival de palabras siempre surge la frase clara que desgañita al público. Quien no apareció fue El Drogas como uno de Los carniceros (la colaboración estelar llegaría después), pero sí dejó espacio a uno de los apasionados recitados de Poncho K. Que para eso honra a la poesía épica y a la elocuencia en el título de su último álbum. Del disco “Una historia con las manos” (2010), que aún no había tenido representación en el concierto pero del que se preveían varios himnos, salió como un tiro Punki gitano. El tema fue “Un trago de rock con quejío”, como se llama la cerveza que vende el artista entre su merchandising, y un ejemplo de los matices que aporta el teclado de Kuero. Otra de las canciones especiales del compositor sevillano es El bicho, desolador relato sobre el cáncer expresado a ritmo de tango y circo que se canta con la risa torcida. Para recomponer el cuerpo raro que deja El Bicho, se subió al escenario el Piñas como colaboración inesperada. El carácter del músico de Marea, que compartió el micrófono con Poncho para Fijo en las paredes, precipitó la impronta de esta canción nueva, que son las más duras de calar. Otra vez a chillar estribillo con No me sale del coño y a gozar con La niña del caracol, potenciada en su culmen gracias a Edu y Taber. Anunciando una bajadita de revoluciones se presentaba Magia pura (de la cosecha de “11 palos” como las dos anteriores), que aun así fue de las más cantadas de puro bonita. Asomaba otra vez Calíope con el que fuera su primer single: la historia de amor vecinal de Ring Ring. El último sol, cantada con Rubén Pozo para “Una Historia con las manos”, suena emocionante aún sin el ex de Pereza en los directos. . La que no se deshace nunca y sigue sonando igual de joven que hace 11 años es Manolito Caramierda, que españoliza dramas norteamericanos tan de actualidad pero con una vuelta alegre y positiva. Dile a tu hijo que respete a Manolito y nos ahorraremos muchos problemas, como sociedad, en el futuro. Tras los coros eufóricos de Ma-Manolito, ca-caramierda, entró más ajeno un tríptico de Calíope. Manta y ron, que no deja de ser otra pieza canónica de los últimos discos de Poncho K a la espera de poso; Pasa que retumba con una distorsión novedosa; y Catenario, que también se siente distinta con esos cimientos de teclado y un desarrollo más expansivo: Yo me quedo aquí / con la guardia levantada en el incendio / Si viene a por mi / no tendrá más adversario que mis huesos. Apostaría a que en unos años se instalará en los bises. La Sala Fundición volvió a lo bueno conocido con Verborrea, tema afamado por la colaboración de Uoho y Robe, y lo hizo a pulmón. Poncho se bajó entonces del escenario para dejar que Edu, Taber y Kuero mantuvieran la expectación roquera del público antes de los últimos temas.

El encuentro sexual de Una Historia con las manos, principio del fin, calentó por penúltima vez a la grada. Tanto es así que un espontáneo se subió al escenario y le puso una pulsera al cantante, que no frenó la música pese a su incredulidad. De hecho, agradeció el regalo una vez terminado el tema, de los más aplaudidos de la noche. “11 palos”, el álbum liberado en el 2017, tuvo mucha representación en el repertorio, teniendo en cuenta que las canciones no son ni lo suficientemente nuevas como para que el público las desconozca ni lo suficientemente clásicas como para que todos nos las sepamos. Así, antes del cierre sonaron Al trote, con esa intro que recuerda a Standby y sus estribillos a corear por encima de los focos; y De sereno, que cruzó la sala como una compañía de circo que culmina en la tarara. No estuvo Manolo Kabezabolo, pero sí la percutora Mentiras de sal, tan breve como macarrilla para que chocáramos los hombros con el de al lado. El clímax definitivo lo puso Corrientes demolientes, que desde que desprecintara los Cantes Valientes en el 2007 se ha fijado a fuego en la mitología barrial de Poncho K. Corrientes de sudor y satisfacción que excavaron en Logroño surcos del amor hermoso. Corrientes demolientes / conquistando capitales… de provincia.


NOTICIA sobre los adelantos de La Vela Puerca y El Cuarteto de Nos:

El rock uruguayo supera la pandemia con energía. La Vela Puerca y El Cuarteto de Nos, bandas capitales del país charrúa, han presentado en las últimas semanas los adelantos de sus próximos discos. La Vela Puerca ofreció al mundo “La Pastilla” el pasado 9 de marzo, un single que anuncia nuevas vibraciones musicales, en las que tienen cabida estrofas bailables y rapeos. Por su parte, El Cuarteto de Nos liberó “Ciudad sin Alma” el 18 de febrero con una presentación original: a través de una reflexión trenzada entre los miembros de la banda y el artista visual Alfredo Ghierra en el Espacio de Arte Contemporáneo de Montevideo.

“La Pastilla”, que así se titula el single de La Vela, se prologa con el rugido de un bufón mendigo. Enseguida entra la acostumbrada voz de Sebastián Teysera y una menos habitual sintonía bailable de la banda. Más cortante y menos dulce que en Destilar (2018), el ‘Enano’ critica las ataduras de la sociedad de consumo (La vida muere con los carteles / que dicen ‘Compre, así me deben’) y suplica una escapatoria por una graciosa paradoja: tírame al tacho de la cordura. La autenticidad del mundo contemporáneo se encuentra en lo que el mundo contemporáneo margina y olvida, en sus cubos de basura: Si encontramos algún refugio / será buscando lo que está sucio. Por eso Octavio Lovisolo, en el clip que acompaña al tema, expone una sórdida función circense junto a la banda en un pabellón abandonado.

Para el estribillo retorna La Vela más reconocible, con la emoción alegre que generan las trompetas y el coro del ‘Cebolla’ Sebastián Cabreiro. Hoy que apenas existe el altruismo (Si me das… ¿Qué pedís? ¡Qué moderno que estás!), mejor tomarse la vida con la filosofía de La Vela Puerca, esa que acepta y aguanta las embestidas de la realidad y las digiere con un optimismo que no distrae de la llamada a las armas (Mejor reír que llorar, está clavado / pero no vale mirar para el costado).

El exotismo de la canción lo retoma la intervención del rapero Diego Arquero, con quien Sebastián Teysera ya colaboró en el rap chill “Dolores Lindos”. A una nueva velocidad, pero en sintonía con el espíritu de La Vela, rapea invitaciones al placer ilógico (Gozá el invierno orgullosa / aunque el viento vaya en otro sentido) y máximas de composición (Si duele la canción, corro y la escribo). El estribillo redobla energías y el bufón mendigo cae muerto por su propio baile oscuro. Su rugido es una tormenta que se aleja.

Según la publicación de Youtube, el nuevo disco ha sido “grabado, mezclado y masterizado entre agosto de 2021 y febrero de 2022” y se espera su salida para esta primavera.

El Cuarteto de Nos presentó su nueva obra, “Ciudad sin Alma”, conversando para el público del Espacio de Arte Contemporáneo de Montevideo con Alfredo Ghierra. El artista visual está especializado en lo que considera el objeto humano más sofisticado de nuestra especie: la ciudad. Que en la crítica social que guía al Cuarteto ha sido desalmada. El estreno sirve (aunque en la presentación no se comentara como tal) para reivindicar la potencia de pensamiento que tienen las letras de las canciones, en concreto las de El Cuarteto de Nos. El público presente en el EAC escuchó primero el conversatorio y posteriormente se le fue proyectada la canción. Al propio Alfredo Ghierra se le envió la letra sola, sin música, para que extrajera de ella conclusiones puramente intelectuales. Es evidente que este experimento solo podía realizarse con líricas con cuajo, de esas que favorecen los cruces de perspectivas que habilitan las metáforas. De esas que siempre procura el Cuarteto. Por ello, tal y como quiso la banda, insto a aquellos que no hayan escuchado “Ciudad sin Alma” a, primero, ver el conversatorio o leer la letra y, a posteriori, escuchar la canción. Es un rico ejercicio tanto de reflexión, si se exploran los sentidos de las líneas, como de imaginación, al jugar a prever cómo los versos resonarán en melodías.

Tanto la conversación como la canción plantean muchos temas: la vaciedad espiritual de las urbes, la generalización de deseos fríos entre sus muros, la exhibición pornográfica del  espacio privado en detrimento de la seguridad de los espacios públicos, la destrucción del patrimonio histórico en favor de los caprichos de algunos ricos particulares, el confort enmascarador de distancias, el cuento “Vendrán lluvias suaves, el urbanismo virtual y el latinoamericano… Todo aquello que la canción engloba en el concepto de Infierno zen, donde todos estamos condenados bajo estratos de yoga, minimalismo y happycracia.

El clip, dirigido por Nacho Benedetti y Pedro Carzolio, transcurre entre el estatismo siniestro y la escasez de vida, dentro de caricaturas de edificios donde las personas son poco más que pegatinas o recortes de cartón. Parecen los mismos espacios donde se rodó “Fiesta en lo del Dr. Hermes”, el primer adelanto del disco, solo que entonces estaban llenos de burgueses. Vuelven a aparecer, al final del corte, las personas como espectadores fantasma atrapados detrás de las paredes.
Roberto Musso, siempre en conflicto interno como una miniatura de la ciudad, se pregunta en el estribillo qué hacer en estas urbes inhabitables: ¿Ser testigo escondido en sus rincones / o enfrentarme a una guerra sin cuartel? / ¿Entregarme a sus confabulaciones / o irme lejos para no volver? Ya lo canta La Vela Puerca: No vale mirar para otro lado. Quizá tomando parte, como ocurre al final de la canción, la Ciudad sin Alma implosionará y algo renacerá


CRÍTICA del LP «Vampiro» de Rubén Pozo:

Gente

Una guitarra honda, a palo seco, remite a los orígenes del disco, acústico en su concepción pero arreglado por imperativo de las canciones. Desde un billar norteamericano de los años 60, donde a Rubén parece habérsele pegado algo del dandismo del Lichis, Pozo canta con ironía obviedades a recordar: Hace más feliz un sí que un no / Es mejor hacer que destruir / Cambiar el odio por amor / Luces cuando estás así. La batería y el bajo entran para retumbar el espinazo country del tema, que palpita cerca del Out of the weekend de Neil Young mientras respira oraciones de Pink Floyd (Dig that hole, forget the sun / When, at last, the work is done/ Don’t sit down, it’s time to dig another one). El estribillo culmina la arenga sencillita, que aspira a quitarle hierro a la trama a través del fraseo prolongado de su cantautor: No te juzgues duramente / Es humano el error / Es lo que tiene ser gente / Y no un robot. Ribetes americanos de guitarra y humo de teclado echan el primer telón de Vampiro.

Me pareces increíble

Divertido pop-rock que va del asco y vergüenza que se pilla uno cuando no consigue enamorar: he probado hasta el vudú / procedo a inmolarme. Tranquilo, Rubén, que no es para tanto, mañana será otro día. ¡Qué idiota soy! / ¡Cuánto me odio! / sé que para tí / soy solo un incordio. Y aún no se ve el fondo del Pozo cuando te niegan con distinción, porque te ves doblemente despeñado …eres tan elegante / y me capeas con tanta clase / que aún me siento peor.

Mañana es lunes

Ya han pasado cuatro discos y diez años desde que Rubén iniciara su proyecto en solitario. A modo de homenaje cotidiano, cumplida la década en la carretera, liberó la bonita Mañana es lunes. El propio autor, en la publicación de Youtube, explica la intencionalidad de la letra y la construcción de la balada, que tiene ocho versos de Isma Romero. Hechos de guitarra suave, los párrafos dialogan entre sí metiéndote en el bucle del día a día al que honra la canción. De otra dimensión a esta, de dormir en un escalón a chocar contra él, de resbalar en un corazón a caer por él. El viejo drama del pobre artista que no tiene más que música: No tengo nada en los bolsillos / solo un puente, un estribillo. Y ese estribillo, extenso, dulce y coreado, impregna de semana laboral el arte: Mañana es lunes otra vez / todo está empezando de nuevo. Y surge la pregunta, aquí formulada con una gramática peculiar, que uno se hace siempre que se acoraza contra la repetición de los días: y… ¿Qué hay ahí fuera bueno? Cuando el hechizo del alcohol termina deja desilusión y cansancio, expresados en unos versos con los que podemos empatizar hasta los provincianos sin trenes subterráneos: La noche se acaba / y ya huele a pasillo de metro.

Abel y Caín

Grabando la canción en los estudios Black Betty con Jose Nortes, de repente apareció Miguel, pues ellos dos están trabajando juntos a tope desde hace años. Su aparición hizo que se me encendiera la bombilla. A Mr Ríos le gustó la canción y accedió a grabar su voz. Solo me dijo: «Eso sí, yo no me pido ser Caín». Así describe Rubén Pozo la colaboración con Miguel Ríos en esta extraña Abel y Caín. Unos acordes enigmáticos para la entrada de Pozo, una variación popera para Ríos y un estribillo roquero para la unión de ambas aguas. La letra, de las más punkis del ex integrante de Pereza, critica lo difícil de cohabitar en este sistema: Mediterráneo, hecho una morgue / hay una vida pa’ quien tenga y se la compre / Esclavo de un esclavo y de otro esclavo mayor / La banca siempre gana, es la ley del más fuerte / Se exporta el miedo, Mecanismos de control. Si en el primer tema de VAMPIRO se veía lógico que somos algo más que cyborgs, a ojos de la productividad capitalista no dejamos de ser cifras: Solo un número. Eso es la gente. El tema se pone exótico con los toques indios del sitar eléctrico y lunático con los aullidos de los dos cantantes. Esta Torre de Babel de la incomunicación ha sido grabada en los estudios Black Betty de Madrid y el videoclip rodado y editado por Las Del Cine.

Tras la tormenta

La cara B del disco se abre con otra guitarra polvorienta y la voz en el alambre de Rubén, que casi parece que no va a entonarse bien. Ya casi no nos vemos en esta isla desierta. Igual se refiere a estas canciones casi peladas de porche en la noche, de las que ya van quedando pocas. El estribillo es soplado como una brisa reconfortante que atraviesa el vacío húmedo y desbrozado tras la tormenta / negando la mayor / dándonos pena / el sueño terminó. Un sálvese quien pueda que ni se grita, que se sufre. Ondas de cuerdas hasta que el tema aumenta su volumen instrumental en el segundo párrafo y se engrandece al final, siempre con las explosiones prudentes de Rubén: Y pelear por nada / y estar solo ahí fuera / la estúpida carrera humana / el ratón, la rueda / los restos del amor / y tu puta novela / los márgenes del error / muerte en primavera.

Ya no eres mi problema

Una burbuja de distorsión. Un rock progresivo que se difumina en un ritmo picante sobre el que Rubén cuenta a la víctima de una relación tóxica. El estribillo, glaseado y machacón, repite un mantra de alivio: Ya no eres mi problema. Como de un lago de cristal picado por una guitarrita luminosa aparece una de las mejores estrofas del disco, acolchado en ecos de mujer y prolongado en riffs y teclados: No escuché la advertencia / No creí tal dimensión / De lo que hay en tu cabeza / me despide esta canción.

Siempre saludaba

Cuenta Rubén en las entrevistas promocionales de VAMPIRO que esta terna de canciones le han salido del tirón, una al día. Es tentador imaginar que Siempre saludaba salió con la misma facilidad que entra. Es una de las tonadillas más entretenidas y cariñosas del disco, que sin embargo disimula la amargura del discurso. Así el terror abstracto de la existencia entra mejor. Rubén se parte la frente contra el espejo, que le devuelve malformaciones interiores: ¡Qué ciego he estado! / ¡Qué enfermo de ego, / de odio barato y cerril! / A veces provengo del ogro, soy vil, / un monstruo y escondo un muerto en el jardín. Temeroso de lo que pueda ser realmente la pureza, o sea de uno mismo, el corazón suplica vacunas. Ya vengan de farmacéuticas mentirosas (Echa unas gotas de tu artificio / Haz demagogia, amor y dale ritmo) o de consuelos naif  (Echa unas gotas de tu hechizo / Haz tu magia, love, y dale ritmo). Hay días que no hay que mirar el fabricante del motor, con tal de que arranque la comedia.

Escorzo

Ahí, ahí. Rueda de acordes de confidencia: juicio de introspección / mierdas de ayer. El amor es una mórbida imagen de advertencia en una cajetilla de tabaco tirada, arrugada, en escorzo, definitivamente vacía… No me dio ni pa un blues / todo lo vivido. Rubén, después de Lichis, cita al padre dandi Boudelaire “bajo las oleadas de tabaco que enmascaran el cielo raso” hasta que Tuli, primer batería de Pereza, disipa el humo batiendo su saxo.

Haciendo lo mío

Nostalgia cochina. Hace nueve años, Rubén cantaba con energía: Por verte desaparecer / me hacía mago / Chavalita, ¿Es que no lo ves? / ¡La que has montado! Hoy toca la reivindicación y el lamento por su voz, antaño evitada: Qué tristeza sin oírte decir: / “esas manos, chavalito”). Si en su día mendigaba magia para que ella se fuera, ahora practica ritos chamánicos de Gin club para lo contrario: doy ritmo a la coctelera / invocando tu presencia / como un mago del teletienda. Diez años de carrera (empieza el día con energía / de quien abandona a medio maratón) en solitario (haciendo lo mío / y no lo nuestro) dan para girar (qué desperdicio de fecha es esta / que se ha quedado) demasiado (Este sol ya me lo sé) sobre los sentimientos (no es de seda esta cama deshecha / con gusano acurrucado). La electricidad se mece con el tiempo, chavalito.

Vampiro

Una cortinilla de thriller de terror de serie B hacia el folclore del roquero insomne. VAMPIRO se cierra con Vampiro, que es un homenaje a la naturaleza noctámbula. Vivo de noche como un vampiro / cuando todos duermen estoy mejor / oh, no necesito más. Las criaturas de la música aletean por una corriente de cueva entre la decepción (no pude cambiar el mundo) y el orgullo (no cumpliré condena). Lo que sí hay que procurar es que la oscuridad imbuida de la noche no provoque daños colaterales: Proyectar en el de al lado / fracasos, carencias, miedos. Y es que si la voluntad es adecuada es mejor obviar su resolución, porque te suelen remontar en el descuento: La intención era buena / pero así es el fútbol. Al final solo le queda, al que tiene el talento para hacerlo, volcarlo todo en una canción. Volcarlo todo, lo que escapó al control / y lo provocado, en un bar abandonado con esculturas de teclado y guitarra donde los murciélagos revolotean alrededor de la luz rota sobre el billar.

Yo me piro. Ahí te quedas.


CRÍTICA del LP «Interpretaciones. Acto 1» de UOHO:

Al final no son grabaciones para directo, sino Interpretaciones. Acto 1 (se supone que la obra final tendrá 4 actos). UOHO, tal es el nombre de la banda que lidera Iñaki Uoho Antón, ex guitarrista de Inconscientes, Extremoduro y Platero y Tú junto a José Ignacio Cantera, Miguel Colino y Aiert Erkoreka, presenta un menú variado de versiones. De entre el infinito mostrador de hits en los que ha sido parte activa Uoho a lo largo de su carrera, en este primer largo le puede la pulsión roquera del vivo por encima de la monumentalidad de los últimos Extremoduro. También la precaución, redundando sobre lo ya oído, a la espera de atreverse con nuevas creaciones. Interpretaciones. Acto 1 es una intro de covers matizados que van desde del homenaje (Ya nos veremos, de Barricada) a la música clásica (Concierto para clave Nº 5, BMV 1056, de Bach), pasando por la orgullosa reivindicación consciente (Dentro de una botella y El último hombre libre, de Inconscientes), la supremacía del rock’n’roll (Bobo, Mírame y ¿Cómo has perdido tú?, de Platero y Tú) y un solo puyazo de minoría absoluta (Puta, de Extremoduro). Sin amenazar demasiado las estructuras, la guitarra de Iñaki adorna con yemas cristalinas las composiciones añejas. Eso sí, Uoho se calza la voz por primera vez en su trayectoria y hay que adecuarse a su timbre grueso en melodías asociadas a Fito, Robe y Jon. Aun con menos recorrido que los mentados vocalistas, Iñaki se esfuerza en arreglar su entonación en un modesto pero sobrio ejercicio de personalización. De su aguante en los directos dependerá el éxito de un proyecto que, a falta de canciones nuevas, se lo jugará todo al ímpetu para no rebozarse en su flamante nostalgia.

Ya nos veremos

Como queriendo anunciar las intenciones generales del disco, el tema tiene un preludio de guitarra diáfana y feliz de Uoho. Sin embargo, este se desvanece al medio minuto hacia el teclado de Aiert, que parece tocar con brazalete negro por la memoria Boni. En seguida la canción crece de nuevo: qué mejor homenaje que el rock para el ex de Barricada. Estribillos a Kutxillo, solos centelleantes de guitarra, valle de violines, crescendo gritón final y vientos para dar épica al cierre. La voz de Iñaki se funde a negro cuando es el que apaga la luz, aspira como el guardián de nuestra casa, clama a ver qué pasa, enfatiza emborronando, varía con fuerza el estribillo cuando debe vestirse de gala pero siempre se le olvida, se enrabieta para cambiar, para cambiar un contigo por un ya nos veremos y ya. Y ya casi nunca tengo ganas de empujar entre las piernas de la vida.

Quizá una de las canciones más impactantes del disco por sorprendente, emotiva y compleja. “Ya nos veremos” fue escrita por Kutxi Romero y Alfredo Piedrafita, ofrecida en el directo grabado de Barricada Quedan caminos por recorrer e interpretada por Boni en varias ocasiones, a cuyo legado sirve de homenaje.

Dentro de una botella

Algo más robusta que la original, “Dentro de una botella” no cambia demasiado más allá de dar algo más de nitidez a los contornos de guitarra. El estribillo que se repite en segundo plano en el último tramo de la canción suena todavía más lejano y fantasmal que en el disco de La Inconsciencia de Uoho, como perdido entre la niebla de la portada del disco. Aquí ya entrarán los gustos personales de cada uno: los que prefieran la voz tabernera de Iñaki o los que disfruten más la elasticidad de Jon Calvo.

Bobo

Seccionando la entradilla de teclado y batería, la versión de Bobo de UOHO se planta después de tres platillos en el borbotón eléctrico. Suena un poco menos disco, pero también menos divertida que la versión de “Platero y tú” cantada por Fito. A mitad de la canción, el teclado se difumina hasta ser basamento de las guitarras pero al final vuelve a surgir con más presencia y densidad que en la pieza original.

Mírame

Mírame sí recibe una remodelación de energía más acusada que los dos temas anteriores. Desde el inicio, Uoho imprime más volumen y contactos a este blues vacilón. La fogosidad remolona de la obra de “Platero y tú” engorda en UOHO a base de Hammond, que presume como en ninguna otra canción del disco. Aires de pequeño blues endémico desenfadado con oh yeas y grititos bajo las guitarreo. Aquí la voz de borrachera pesada de Iñaki enguanta con el espíritu de la canción. Por momentos me recuerda al Sevilla de los Mojinos Escozíos. He cambiao tus malas artes por mi fiel Stratocaster. Se acabó. ¿O no? Con un solo final conciso, esta versión se achata minuto y medio para facilitar su inyección. Supongo que la inclusión de tres temas de Platero en este Interpretaciones. Acto 1 es un intento de reflotar aquella ilusión primigenia por la música que Uoho debe volver a transmitir y a transmitirse. Me parece esta una buena oportunidad para citar “Lloverá”, la gran canción que Fito grabó con Inconscientes para el disco No somos viento.

El último hombre libre

Desde que escuché el riff de “El último hombre libre” de Inconscientes me recordó a los golpes de guitarra de “Autorretrato” de Extremoduro, previos al si me encierro ven a verme un vis a vis, caí dentro de mí… Ahora en UOHO me resuenan un poquito más. Los fraseos de Iñaki no son ni mucho menos tan expansivos como los de Jon Calvo, así que aquí decide acomodarse humildemente la letra, probablemente influido por la mitología grosera de Robe.

Inconscientes:

Me soltó la suerte la mano / ¿Dónde está? Ya no la ves / Sabe amarga la miel en los labios / Tan cerca estuve de aprender / que no entramos todos en el mismo saco / Mi destino no está escrito en un papel / si yo fuera dueño de todos mis actos / y no una triste marioneta a su merced.

UOHO:

Me soltó mi hada la mano / ¿Dónde está? Tal vez se fue / Sabe amarga su miel en mis labios / Tan cerca estuve de aprender / que no entramos todos en un puto saco / Mi destino no está dentro en un papel / si nunca he sido dueño de todos mis actos / soy una triste marioneta a su merced.

Como ya interpreta en otros estribillos, Iñaki cambia el paso del último libre para no ser… para darle otro poder, sutil pero culminante, al final de la canción.

¿Cómo has perdido tú?

Bajo un cielo flúor azul y verde se presentó este single, que es otra versión de Platero y tú. Una mayor iluminación de teclado y algún fraseo rugoso diferencian (poco) esta versión, por otro lado difícilmente desligable de la voz de Fito. 

Puta

Esta Puta renace a la salida del órgano de la misa, como La Vieja. Iñaki se esfuerza por empastar en el frenesí de la canción sin alcanzar el fluir siniestro de Iniesta. Además, Uoho decide cantar el estribillo de seguido pareciéndose a Fito, sin dejar la pausa que Robe dejaba antes de gritar: ¡Puta! A mi gusto, es una decisión de estilo que le saca las vísceras al estribillo. En general y a pesar de una defensa digna, a Iñaki le cuesta empatar las salvajadas consecutivas que Robe hilaba con naturalidad. A cambio, esta nueva versión sí regala un gran discurso final de la todopoderosa herramienta de Iñaki, que va entrecortando el riff de la canción hasta afilarlo en agudos casi tétricos que desembocan en dos guitarras mellizas que se pierden en la neblina.

Concierto para Clave Nº 5, BWV 1056

A pocos días de empezar la cuarentena, se subieron a los medios de Extremoduro algunos vídeos de Iñaki tocando obras de Bach junto a la Orquesta Sinfónica de Gran Canaria en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas. De allí este llamativo y delicado cierre de disco.

Cuando Extremoduro se disolvió y la gira de despedida se fue al limbo, Iñaki Uoho Antón tuvo que tomar una decisión sobre su carrera. Podía haber tomado el camino artístico de este último corte: hacer piezas instrumentales y convertir su guitarra eléctrica en un nuevo clasicismo, renunciando al acompañamiento vocal. Podría, en esa línea musical y no letrística, haberse propuesto a Paco de Lucía con amplificador. Pero de lo que uno ha sido siempre no se puede despegar con el uso del libre albedrío. Así que, asumiendo responsabilidades que probablemente no esperaba a estas alturas, Iñaki va a seguir haciendo lo que ha estado haciendo hasta ahora. Canciones de rock. Y si en el primer acto ha superado la vergüenza de cantar… ¿Por qué no en los siguientes se zambullirá en la dificultad de componer?


CRÍTICA del LP «Discopático» de La Vela Puerca:

En El libro de todos los amores, de Agustín Fernández Mallo, se habla de una esfera perfecta de vinilo que contiene la voz de toda la existencia de una persona. Lo más cercano a ese objeto imposible serían las carreras discográficas de los grupos de música longevos, con sus diferentes etapas de sonido y pensamiento. Ese registro de momentos artísticos alcanza ya los doce discos (contando los directos) en La Vela Puerca. Casi toda una vida en vinilo. Quizá por ello han titulado a su último álbum DISCOPÁTICO, que la banda define como “aquel que ostenta la enfermedad de los discos. Esta afecta al disco intermusical que se encuentra formado por una sustancia vinílica llamada LP. Está alojada entre cada surco y su función es proporcionar felicidad a los oídos”. Una reivindicación de la durabilidad de la banda uruguaya, del formato físico, del melómano y del coleccionista, todos amenazados por las nuevas formas de consumo musical pero sin culminar en magnicidios. En DISCOPÁTICO, La Vela continúa dándole vueltas a su manera de expresar rock. Para ello, han empezado a  construir las canciones a partir del bajo, han contado con la producción del afamado Ale Vázquez y han colaborado con Diego Arquero, Tito Fuentes (Molotov, guitarra), Andrea Echeverri (Aterciopelados, voz), Mauricio Ortiz (No Te Va Gustar, saxo), Lucia Vecino (coros), Patricio Villarejo (cello), Manuel Ferreiro (pandereta, shaker, coros), Martín Moron (trombón), Maraino Otero (arreglo de cuerda) y Nacho Algorta (arreglo de vientos). El resultado es el clásico cancionero compacto de La Vela Puerca, solo que un poco más grave en sonido y letras, batido con la impronta de los colaboradores y saborizado con unas gotitas de funk y psicodelia.

CONTRA EL VIENTO

Para seguir, hay que parar y resolver, dice Sebastián Teysera a capela en la intro de Contra el viento. La Vela Puerca vuelve con su aceptación festiva de la realidad, con su enfrentar amable, de como mucho cuatro minutitos, entre la buena onda crítica y la resignación activa. Sin embargo, musicalmente se nota la voluntad de prueba desde la primera instrumentación. Las melodías de DESTILAR se espantan al segundo 10 de DISCOPÁTICO con una percusión y un bajo que enrarecen el pop hacia la psicodelia (moderada) que anuncia la portada. Con un pasaje de teclado y coro final, las elevaciones del tema se siguen sosteniendo gracias al discurso sensato de El Enano y a los vientos típicos que mueven La Vela: Para pedir amor hay que andar / Preparando el fuego / Para aceptarlo hay que enfrentar / Mucho más que miedo / No se como te va / Yo creo que voy bien / La muerte en su lugar / Prendidos otra vez.

PLAN DE FUGA

Un outfit roquero, con algún arreglito más, para la enumeración de puertas de salida hacia la chacra Teysera. Si en la canción anterior se forjaba la vida contra el viento, aquí se asume que a veces te arrastra, pero puedes sobrevivirlo con indiferencia: Me chupa un huevo todo / Si este mundo me quiere arrodillar. Y si en el corte anterior el tiempo no sabía distinguir si lo que hacemos aquí vale la pena, en Plan de fuga da la oportunidad de reiniciar las cuentas para redimir la tristeza: …llorando la primera vez / Pagué lo que me resta. La Vela Puerca es un butrón en el aburrimiento. Confía en mí: Sabes que puedo

TESORO

Fraseos inmediatos sobre un hormigueo funk que cantan que hemos perdido, como humanidad, el Tesoro que era la inconsciencia. La candidez y el arrebato, enterradas y olvidadas en el plan. ¿En qué cajón dejamos la belleza voluntariamente marginada del sistema? Si me apurás / Yo sé que hoy / Recuerdo casi todo. Entre el bajo acelerado salen guitarras suaves y nubosas. La Vela Puerca critica el coste moral que criptopagamos sin pudor por la popularidad: Tengo que hacerme viral / Aunque me deformen.

LA PASTILLA

Al single coprotagonizado con Arquero ya le dedicamos unos párrafos en esta nota de anuncio del disco.

LO PACTADO

El escrito de Sebastián Cebreiro frena un poco el buenismo del resto de las letras de La Vela, pero sin enrabietar demasiado su música. Cuidado. Se pueden aguantar y llorar muchas cosas, pero hasta cierto punto. El límite de lo que no quiere soportar, El Cebolla lo pone en la sonrisa de diseño / Y que su sueño sea así, además de en lo que esconde su silencio / Atrás del miedo y tras de ti. Aquí un sintetizador psicodélico sí que irrumpe con claridad a mitad de la canción haciendo girar la portada. Aunque el término “psicodélico” lo inventó el psiquiatra inglés Humphry Osborn como “aquello que manifiesta el alma”, Cebreiro nombra al francés Lacan, quien dijo que “la intimidad es insoportable”. Pero solo hasta donde diga El Cebolla.

JUGANDO CON FUEGO

Jugando con fuego tiene el arranque más duro y garajero del disco. Ahora me toca a mí. El Enano asume su turno con el punto cabreado que parecía faltarle a Lo pactado. Otra referencia a la economía puerca del amor, que arrolla benéfica: Venimos a donar / El amor que tu reino no puede pagar. Troya sin final hasta otro estribillo canónico de La Vela Puerca. Un Vas a saber lo que es medio hablado anuncia el ataque de un potente solo de guitarra que acaba descarrilando hasta el estribillo. Me rezonga el amo ¡A montar quilombo!, pero siempre tengo claro lo que soy.

EN TU SUELO

La perla negra de un disco básicamente bailable. Una línea de bajo que da un ambiente más turbio que el de Para no verme más y menos agitado que el de Requiem por vos hace las veces de péndulo hipnótico para viajar a la desilusión. Ahora se hace imposibilidad el tiempo (No puedo ir para atrás) y autoflagelación hurgar en el recuerdo (también me lastimé / Solo por lastimar). Son esos días de desplome y arrepentimiento en que / Muero para llorar / Lágrimas / En tu suelo. Los violines dramatizan la confesión del estribillo y solo un solo de viento aligera el tema y alegra un poquito la guitarra. Más aún a partir de la segunda estrofa los violines capitalizan la tristeza, que es un día de la marmota en el que volando y muriendo son intercambiables. La impotencia de esa gota de sal / A punto de salir se abraza a sí misma con un coro femenino que da un poco de calidez al lamento final.

SI FUERA POR MI

Otra bonita canción veraniega de la banda uruguaya que, sin embargo, tiene una letra enigmática que camina por el campo semántico de la religión: rogar, perdón, confesión, sacrificar, eternidad, arrepentimiento. Entiendo el estribillo como una referencia al Camino de Santiago, por donde José va levantando cálices y cálices al dolor. Él con una copa de madera cualquiera se conforma, quédate tú la importancia inventada del Santo Grial: Vamos a caminar / Si en Galicia no llueve / Por una catedral / Yo tomo del cáliz y vos del grial. Arroyos de saxo y piano hacen fluir el tema entre expresiones cotidianas (No me jodas más / Volá por ahí / A ver que encontrás) y liquidaciones totales (El infierno cerró / Por exceso de amor).

TORMENTA

Presentado un par de días antes que el disco, Tormenta incluye un timbre de blues que empasta original con la dulzura del frontman de La Vela. Mientras Sebastián Teysera camina silbando armónicas entre pajarillos y callejuelas, Andrea Echeverri (Aterciopelados) pasea bajo su paraguas cuando ya ha cesado la tormenta. La única conexión que une a los solitarios viandantes son las videollamadas a las que nos confinó la pandemia. La letra es un canto a su superación, a la rehabilitación del contacto: Vení, llegá, soltá / Un abrazo / Te espera en mi puerta. Que al final / Somos dos / Contra la tormenta. Que mañana / Estamos de vuelta. Un disco que andaba rastreando nuevos climas como este requería un estribillo de hombre del tiempo: Sé que vas a girar / Otra vuelta dando siempre tormenta / Solo un huracán / Puede hacer que paguemos la cuenta.

EL PARAÍSO

Sebastián Cebreiro insiste en la pelea, y en mentalizarse para dar pelea: Conciencia es lo que queda y crecer con lo que hay. Hay que ser realistas con el mundo que nos toca (Sé que vamos perdiendo), pero idealistas con el que pueda crearse (Lo único que nos queda /

Es buscar un camino distinto / Sin cambiar de vereda). El Paraíso es un tema de rock atravesado de parte a parte por la guitarra de Tito Fuentes (Molotov).

PARA SIEMPRE

El bajo, esta vez más luminoso, sostiene varios ritmos vitales que, sin embargo, padecen de letra enferma. Personalmente, me gustan estas canciones en las que la música y los versos se contradicen. Te dejan en un estado fértil de confusión, sin saber bien hacia donde sentir. Para siempre canta un mal día, un robo, una cagada. Pero lo hace con energía cariñosa, quizá para expulgarse. ¡Echadle una mano al Enano!: Solo quiero saber que no es en vano / Tropezar y volver a caer. Las letras de La Vela suelen cantarle a lo provisional de la existencia pero aquí, por una vez, se hace una pequeña concesión a lo definitivo: Nunca fui de jurar / Pero ayer me animé / Y borré tu canción / Para siempre.

NO SÉ

El último bajo del LP se planta pintón en mitad de la pista de baile. Después de toda la nueva propuesta musical de DISCOPÁTICO, que ha sonado tan grave y tan alegre y tan segura de sí misma, un reguero de interrogantes asaltan a este último tema. ¡No sé! La duda (Nunca jurar / que yo no fui) es la sustancia que mueve a La Vela Puerca y que no le permite mantenerse quieta. Después de veinticinco años de carrera, los uruguayos siguen siendo capaces de retar a su propia comodidad para ofrecer sonidos nuevos. Mezclar con gente joven de otros estilos, mezclar con músicos consagrados, mezclar con productores nuevos, mezclar con los de siempre pero de otras maneras. Mezclarnos, eso de lo que nos privó la pandemia por unos meses. Eso de lo que estamos saliendo. Eso de lo que va La Vela Puerca: agarrarnos a lo poco que somos y hacerlo feliz y suficiente. Si hay una flor / Tengo jardín.
Quiero salir del aburrimiento / ¿Como salgo? Escuchando a La Vela Puerca. O, mejor, viéndolos en directo. Discopático se presenta en España este 12 de mayo en Mallorca, para luego pasar por Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga, Granada, Murcia, Madrid, Bilbao y Pamplona.


CRÍTICAS de los discos presentados en el Viña Rock 2022:

Este miércoles 27 comienza una nueva edición del festival Viña Rock y desde La Sexta Cuerda queremos ofrecerte una pequeña selección de los nuevos discos (publicados de un año a esta parte) que podrás escuchar en directo. Rap, rock, punk, reggae y muchas propuestas genuinas en esta cata de novedades a degustar en tu casa o engullir en Villarrobledo:

EL DROGAS: El largo sueño de una polilla. https://www.youtube.com/watch?v=z3S6nYhDWyU

Ahora inmerso en la gira homenaje al 40 aniversario de Barricada, hace medio año Enrique Villareal publicaba ‘El largo sueño de una polilla’. Un disco acústico con sustrato de piano y refinamiento femenino que continúa con el tratamiento lírico (adjuntó al vinilo un poemario) del inmigrante, del distinto, del desharrapado, del que tiene algo más que decir, del que avanza a pesar de todo y del que empieza de nuevo. El Viña Rock puede ser una oportunidad para electrificar el sueño de la polilla y sumarlo, por las que faltan, a la gran Barricada del jueves 28 a las 20:35 en el escenario Cutty Sark.

TRIBADE: Dyke. https://www.youtube.com/watch?v=d4zviJ3igLo&list=PL8ex3OWf_nNX4NQj9IM-J576A3Pfz0Lbj

Un mes de vida tiene ‘Dyke’, el segundo largo de TRIBADE. Con el hueco bien peleado en la escena, el trío de Barcelona ha invitado a su asentamiento antisistema a las grandes exponentes del rap joven femenino (Las Ninyas del Corro, Santa Salut, Anier o Sofía Gabanna) y a clásicos del hip hop masculino (Falsalarma). Dyke toca cualquier palo urbano con una versatilidad inédita, compactando la rareza de ‘Las desheredadas’. Hardcore LGTBI, autotune antifa, trap desbanca niñatos y rabia deconstruida sobre base de reguetón vuelven a las 16:35 del jueves 28 al escenario Madrid Salvaje, aunque nos pensemos que tocar en el Viña Rock significa forrarse.

TOTEKING. The King Tape. https://www.youtube.com/watch?v=pMSLmqDavEI&list=PLh-0MzX1ExhzljAvnXL5he-qMEPhMa9yx

Después de la purga emocional de ‘Lebron’ (LP) y de Búnker (biografía), Tote King ha vuelto al vacile en ‘The King Tape’, un egotrip salpicado de crítica social (Carne Picá), costumbrismo  creativo (Idea), referencias baloncestísticas y experiencias personales (Sota, Caballo y yo, Matando la Liga, Brindis). El escenario Madrid Salvaje a las 21:55 del sábado 30 de abril es otra oportunidad para escuchar esta voz autorizada del rap que cada vez revela más modulaciones: sutiles adaptaciones a la base, brutas explosiones de rabia, más variedad en las entonaciones y estribillos melódicos. El Totehijoeputa pervive atrincherado, intocable, en el rap de siempre, ese que se sostiene solo con el voltaje de las frases.

CIUDAD JARA. Cinema. https://www.youtube.com/watch?v=UTWvvS0qWgI

La pandemia cogió a Pablo Sánchez en mitad de un desarraigo. ‘Donde nace el infarto’ surgió en vísperas del encierro covid y ‘Cinema’ acaba de nacer, de modo que en el Viña se presentará el díptico para un público masivo que deberá templar la antigua épica en estas nuevas ternuras. El Cinema que no se quemó se despega más de La Raíz y planea sobre guitarras de cerámica que culebrean e indie sofisticado, consiguiendo fundar una urbe original de caramelo y disparate, de cerezas y azahar, de trilobite y volcán. Escenario Negrita, a las 19:15 del sábado 30.

PONCHO K. Calíope. https://www.youtube.com/watch?v=vYaMZbt4Icw&list=OLAK5uy_lkQXTMLV1MyyqY0lA8QAAtP9pI5EgzAWM

Poco rock tan bonito y amable hay en este país como el de Poncho K, aunque ‘Calíope’ se abra con un tatuaje Inmortal, que es un chutazo directo al directo. El artista sevillano sigue alimentando su setlist, y ya van veinte años de cantes de poesía épica: Catenario tiene un desarrollo largo que recuerda a Robe Iniesta, Pasa una vibración más moderna y contundente, Títeres en la tormenta una sensibilidad soleada que rompe a Poncho en el estribillo y Cuento sombrío un deje a resaca de Magia pura. Casi inaugurando esta edición 2022 del Viña Rock, Poncho K tocará a las 21:00 del miércoles 27.

SFDK. Cardioempatía. https://www.youtube.com/watch?v=qOl6H9u86gk&list=RDqOl6H9u86gk&start_radio=1&rv=qOl6H9u86gk&t=2

El título que iba a llevar el LP que terminó por llamarse ‘Redención’, ahora denomina este EP de cuatro canciones. El estribillo flamenco de Baobab y el piano juguetón de Pastillitas Chicas  asumen los riesgos musicales habituales en los últimos SFDK mientras que Cardioempatía y Finikitao suenan más a clásicos de Pino Montano. Después de más de 25 años de carrera, Acción Sánchez y Zatu siguen dando riqueza a sus shows con lo que no hacen demás. Escenario Negrita, a las 1:05 del jueves 28.

Pa ser militar pongo un kebab / vendo jabones con extracto de baobab / abogo por la creatividad

LENDAKARIS MUERTOS. Miedo a un planeta plano Vol. 1. https://www.youtube.com/watch?v=qfZGYdhzbTE&list=PL11cRkqpqYwrFaMK87uLRxtnTWa20jYL3

Lendakaris Muertos dio una de las mejores opiniones musicales sobre la conspiranoia de la pandemia. Contra policías de balcón y lunáticos de postín: Cóctel Molotov al chivato del balcón, Miguel Bosé y Donald Sutherland. Veremos si, hoy que vamos superando cuarentenas, algunos de estos temas se fijan en el animado repertorio de Lendakaris Muertos. A las 23:30 del sábado 30 en el escenario Cutty Sark podrás ponerte un gorrito de papel albal en la cabeza y gritar ¡Terra plana, trágame!

Talco. A la espera de Video Game, Maskerade (acústico). https://www.youtube.com/watch?v=RaxR_3uBaA0&list=PL81O_vw6fLrehjmZ-khg7972zG7oRw1n-

Esperando a la salida de su nuevo álbum ‘Videogame’, es probable que Talco presente sus nuevos singles Via y Papel en el Viña Rock. Además, hace un año publicaron Maskerade, un compilado de versiones acústicas de sus mejores temas. Se supone que en el escenario Cutty Sark a las 23:30 del jueves 28 regalarán su arrolladora energía tradicional, pero quizá hayan descubierto algún matiz folk, country o dulce en general que incorporar a sus clásicos.

ZOO. Llepolies. https://www.youtube.com/watch?v=PwBXq6Eg5aM&t=1241s

Zoo testará en el escenario Negrita a las 21:55 del sábado 30 su disco con más textures i sabors. A sumar a su rap valenciano sobre nubes eléctricas y vientos elevadores: la marcha plebeya de Tir al ninot, los vicios de punta de Llepolies, los reflejos robóticos de Deixa’m que caiga, la crítica al deporte rey de La del fútbol o el circo rave de Tobogán. Jazzwoman y Zatu colaboran contra la policial tristeza. El tercer largo de Zoo añade biodiversidad a su propuesta de una convivencia emocionante y crítica. Seis años después, el grupo valenciano prueba y crece en varias direcciones, pero sempre bruixa i heretge, sempre a la contra i avant!

AUXILI: Guaret. https://www.youtube.com/watch?v=z3S6nYhDWyU

Si pensabas que había dimitido el cielo, aún queda un atardecer nuboso en el cristal roto de Auxili. Guaret es un huertito de agricultura ecológica donde el reggae fluye como agua de manantial. Reggae que se ahonda con María Bartomeu, que se pone latino y plural con Tribade o que trincha gastronómico con Los Chikos del Maiz. Escenario Biobizz, a las 20:35 del sábado 30. Que la pandemia solo ha sido un paréntesis, y ya se acaba. Ya se acaba.

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